Mente estresada, piel estresada.
Piel y cerebro comparten un mismo origen embrionario: el ectodermo. Y nunca dejan de comunicarse. A través del sistema nervioso, de las hormonas y de múltiples señales químicas, lo que ocurre en nuestra mente se expresa en nuestra piel, y viceversa. Cuidar nuestra piel es también cuidar nuestra mente. Esto es biológicamente cierto....
